lunes, 16 de septiembre de 2013

CASA MODERNISTA DA RUA SANTA CRUZ

GREGORI WARCHAVCHIK. 
1927 - 1928.
VILA MARIANA, SAN PABLO, BRASIL. 




La frágil línea lingüística que confunde de lo moderno con el modernismo sea quizás uno de los atractivos mas fuertes de ese “comenzar a ser” brasilero. No es casual que numerosos ejemplos, de los más relevantes y representativos de nuestra Arquitectura Moderna Latinoamericana, se hayan implantado en Brasil, país generador de un movimiento y de las figuras de mayor vigor en Latinoamérica en donde se manifestó siempre una preocupación por la estética y la fantasía creadora. 

Todo se inicia en San Pablo, en 1925, a donde se organiza la “Semana del Arte” uno de cuyos frutos sería el “Manifiesto de la Arquitectura funcional” de Gregori Warchavchik publicada en ese mismo año, la cual representó la primera manifestación brasilera enfocada en la proposición de una nueva postura moderna, con una clara línea corbusierana. Este suceso marca la aparición de la primera obra moderna implantada en Brasil: la Casa Modernista de la calle Santa Cruz, la propia residencia del arquitecto Warchavchik de origen ruso, instalado en Brasil desde 1923 y tal cual como lo habían hecho otros coterráneos suyos como Lasasr Segall impregnó la vida americana en su formación europea La Casa Modernista es el manifiesto de la filosofía de diseño de Warchavchik, en donde combina la doctrina funcionalista de Gropius y Le Corbusier con el ambiente local y con la escasez de productos industrializados en el país. 
El alto precio del hormigón armado lo lleva a optar por los ladrillos revestidos de cemento blanco; las ventanas horizontales corbusianas, a su vez, conviven con las tejas coloniales y con el entarimado de vigas de madera. En la fachada principal se explicitan sus preocupaciones formales por fundir funcionalismo y cubismo arquitectónicos. Líneas y ángulos rectos, ausencia de elementos decorativos y el intento de articulación de los espacios interior y exterior confieren equilibrio y armonía al conjunto. Más allá de la construcción merece destacarse el jardín, proyectado por Mina Klabin, su esposa, debido al uso pionero de especies tropicales. 

Sus obras manifestaron un claro lineamiento Futurista y diseño cubista, “máquina de vivir”. Su arquitectura, de ejecución racionalista y funcionalista, es orientada por la practicidad y economía, por la reducción de los elementos decorativos a lo mínimo, por la subordinación de la forma a la función y por la defensa de la necesidad de la unión del artista y del técnico en la persona del arquitecto. En el año 1935, la casa sufrió una remodelación, cuando el arquitecto decidió adecuarla al crecimiento de la familia, al mismo tiempo que experimentaba alteraciones en la lógica de circulación y composición de los volúmenes. Sin embargo siempre logró mantener esa intención de relación directa por la naturaleza, en donde el verde parece penetrar en los interiores de la vivienda.

Video: Pedro Kok
Texto: http://arquitectoslatinoamericanos.wordpress.com/